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Domótica

Encender la luz con la voz está bien una semana. Lo que hace que la domótica valga la pena es que la casa haga cosas sola, y para eso hacen falta las rutinas.

Artículos

Antes de comprar nada: cómo se conecta cada cosa

Un dispositivo inteligente llega hasta Alexa por uno de estos tres caminos, y elegir mal es lo que hace que acabes con cuatro aplicaciones distintas en el móvil:

Qué es «un puente» y por qué se habla tanto de él

Un puente (o hub, o gateway) es la caja que habla el idioma de los aparatos y lo traduce a internet. Si tu Echo lleva Zigbee dentro, te ahorras comprarlo; si no, hay que ponerlo. Es el detalle que más se pasa por alto al comprar una bombilla barata que luego no funciona.

Qué es Zigbee y cómo usarlo con Alexa

Lo que quieres hacer

Que la casa haga cosas sola

Aquí está el salto de verdad. Una rutina enciende, apaga o avisa sin que se lo pidas: a una hora, cuando llegas, cuando se abre una puerta o cuando dices una frase. Es lo que convierte varios cacharros sueltos en una casa que funciona.

Cómo crear rutinas en Alexa

Controlar lo que ya tengo, aunque no sea inteligente

El aire acondicionado, la tele o el equipo de música responden a un mando. Un emisor de infrarrojos aprende esos botones y los repite cuando se lo pides a Alexa, así que no hace falta cambiar el aparato.

Controlar dispositivos por infrarrojos y radio con Broadlink

Un aviso que no es formulismo

La domótica toca la instalación eléctrica de casa. Un enchufe inteligente tiene un límite de vatios impreso en la carcasa, y conectarle una estufa, una plancha o un calefactor puede pasarse de ahí. Los aparatos que calientan no van en un enchufe inteligente, y menos en uno que se pueda encender solo por una rutina cuando no hay nadie en casa.

Cualquier trabajo dentro de la pared o en el cuadro eléctrico es para un instalador autorizado. Poner un enchufe o emparejar una bombilla, no.